En el hotel nos habían recomendado una agencia, pero resultó que no vendían pasajes para recorridos internacionales y nos derivaron a una segunda agencia. Llegamos a esta segunda agencia y, por supuesto, nos derivaron a una tercera porque ellos tampoco venden pasajes internacionales. Nos indicaron la dirección y nos señalaron hacia la derecha y allí partimos, caminamos y caminamos pero no la encontramos, tomamos el subte y tampoco. Preguntamos una y otra vez, todo con gestos, y la mitad de la gente señalaba hacia un lado y la otra mitad hacia el otro.
Por suerte las calles de Moscu son muy lindas y perderse es casi un privilegio.
Dos horas y media más tarde finalmente encontramos el lugar. Entramos de lo más contentos y satisfechos (y un poco cansados tambien despues de dos horas y media de caminata y búsqueda). Obviamente la amable señorita que vendía los pasajes no hablaba ni una palabra de inglés. Estuvimos unos cuantos minutos a pura lucha en un “diálogo” en el cual las únicas palabras que entendíamos eran Irkutsk, Ulan Bator (nuestros lugares de partida y destino del tren) y niet (no). Los tres alternábamos entre las sonrisas amables, los gestos desesperados y la frustración de no poder comunicarnos.
Un joven ruso que se divertía observando la escena, finalmente se nos acercó y nos ofreció ayuda. Hablaba algo de inglés y se ofreció a oficiar de intérprete.
Finalmente comprendimos que en esta agencia tampoco nos podían vender los pasajes que necesitábamos. Solo los podríamos comprar en Irkutsk.
Sin saber si abandonarnos a un ataque de risa o de llanto, optamos por retirarnos del lugar saludando y agradeciendo amablemente. Y nos refugiamos en un bar a ahogar las penas en una coca-cola. Claro que en el bar solo vendían linea Pepsi.
Decidimos relajarnos, ya sacaríamos los pasajes en Irkutsk. Y nos fuimos a visitar el Museo de Historia Contemporanea. Un excelente museo sobre la historia reciente de Rusia, desde el siglo XIX. Nadie hablaba inglés pero en la sala de informes me regalaron un bodoque de unas 30 hojas explicando el contenido de cada sala que nos ayudó a entender lo que estábamos viendo. Vagamos por el museo varias horas y lo disfrutamos mucho.
Y como el museo estaba ubicado en la calle Tverskaya, la principal avenida de Moscú, nos fuimos caminando hasta la Plaza Roja. Llegamos al atardecer, nos refugiamos en un café hasta que se hizo de noche y entonces nos deslumbramos con la plaza iluminada.
Volvimos al hotel a buscar las valijas y nos fuimos al aeropuerto a tomar nuestro vuelo a Irkutsk.
Moscú tiene cuatro aeropuertos. Sheremetyevo-1 es del que salen los vuelos de cabotaje, y solo dan las indicaciones en ruso y a veces, si se acuerdan, dicen algo en inglés, asi que estábamos un poco perdidos. Nuestro vuelo, que originalmente salía a las 00:55 am terminó saliendo a las 3:00 am. Agotados subimos al avión, nos sentamos en los asientos asignados, nos abrochamos los cinturones y nos quedamos dormidos.
2 comentarios:
Che, no se llevaron un diccionario Español-Ruso???
Niet... seria demasiado lento... pero ya sabemos decir como... 5 palabras :-)
Publicar un comentario