miércoles, 29 de octubre de 2008

Dia 5. Irkutsk – En busca de tickets de tren (otra vez).

El avión aterrizó a las 11:00 de la mañana en Irkutsk, en realidad es un vuelo corto, unas 5 horas, pero hay 5 horas de diferencia con Moscú.

Nos recibió un día soleado y cálido. Pedimos un taxi en el aeropuerto, cargamos las valijas en el baúl, nos acomodamos en el asiento de atrás, el chofer intentó poner el auto en marcha, una vez, otra vez y una más. Llamó a un par de taxistas y entre los tres empujaron el auto un trecho, pero nunca arrancó.

Cambiamos de taxi y finalmente llegamos al Hotel Victoria. Un cuarto chiquito pero muy limpio y agradable. Ducha y a la calle a comprar nuestros tickets para el tren a Ulan Bator y recorrer un poco la ciudad.



Paseamos por las avenidas Karla Marksa y Lenina y tomamos un tranvía hasta la estación de trenes. Viajamos de polizontes porque nunca entendimos donde y como pagar el boleto.


En la estación de trenes otra vez todo en ruso. Nos mandaron de una ventanilla a otra y así conocimos toda la estación y a todas las empleadas que trabajan en ella, hasta que nos topamos con la que decidió decir NIET, NIET, NIET. No se que nos quiso decir en realidad pero nosotros entendimos que nos estaba diciendo que no existía el tren que nosotros queríamos tomar, o que ya se había ido, y nos ofrecía, mostrándonos en la pantalla de su computadora otro tren que tardaba varias horas más en llegar a Ulan Bator, y que no nos servía porque perdíamos el tour de Mongolia.

Decidimos no preocuparnos, y buscar alguna agencia de turismo que nos ayude a conseguir los boletos. La guía de viajes que trajimos dice que Irkutsk está llena de agencias de turismo donde hablan inglés, lo que no dice es que sólo abren de lunes a viernes, y hoy es sábado! Caminamos por toda la ciudad sin resultados. Finalmente decidimos volver al hotel y comprar un pasaje aéreo por internet.

Tampoco conseguimos pasaje en avión. Ya al borde de la desesperación, encontramos en la guía el nombre de Jack Sheremetoff, dueño de una agencia de turismo. En la página de internet figuraba su número de teléfono y lo llamamos. Jack llamó a la estación de trenes y nos dijo que la única manera de llegar el lunes a la mañana a Ulan Bator era tomando el tren que salía de Irkutsk dentro de 40 minutos. Pero no podíamos sacar pasajes a Ulan Bator directamente, sino hasta Naushki, ultima ciudad dentro de Rusia, porque a esa hora no se venden pasajes internacionales.

Preparamos las valijas, hicimos el check out y nos fuimos a la estación de trenes. Otra vez la ceremonia de ir de una ventanilla a otra hasta llegar a la adecuada. Una rubia grandota con pocas pulgas nos emitió los pasajes a menos de 10 minutos de la salida del tren y haciendo mímica de correr señaló hacia algún lugar indeterminado y nos grito: Bigun! Bigun! Y nosotros corrimos y corrimos y llegamos a la plataforma justo a tiempo y nos subimos al tren, y cuando empezó a moverse no podíamos creer haberlo logrado.

Nuestro camarote es para cuatro personas, pero el tren va casi vacío así que lo tenemos para nosotros solos. Los dos estamos cansados y hambrientos pero encantados de estar a bordo del Transmongoliano.


Cada vagón tiene una encargada, la provodnitsa, que para nosotros fue como un ángel de la guarda, nos proveyó comida y nos dio sábanas limpias. No hablaba una palabra de inglés, pero tenía toda la voluntad del mundo.


Después de comer nos tiramos en las literas con las luces apagadas para poder ver algo del paisaje y no tardamos ni diez minutos en quedarnos dormidos.

3 comentarios:

Unknown dijo...

Ufa ese toblerone de la última foto me tentó...

JOSE Y VICKY dijo...

El toblerone era lo unico recomendable... Los fideos instantaneos y las sopas deshidratadas las recomendamos solo en dosis pequeñas y bien separadas...

Unknown dijo...

¡Sigo leyendo! ¡El relato está apasionante! Vicky, te felicito por la forma de contarnos sus andanzas. 'Ta divertido.