Pero todavía necesitábamos comprar el pasaje de tren de Naushki a Ulan Bator, y no sabíamos si íbamos a tener tiempo de, una vez llegado el tren a la estación, bajar, comprar los pasajes y volver a subir al mismo tren. No teníamos idea de cuanto tiempo paraba el tren en la estación de Naushki.
Intentamos por todos los medios preguntarle a la provodnitsa pero no nos entendíamos. Así que sacando palabras desparramadas que encontré por la guía de viaje arme una frase que creo que significa “Necesito dos boletos a Ulan Bator en este tren. Donde tengo que pagar?
La provodnitsa entendió perfectamente la pregunta, pero nosotros no entendíamos la respuesta, así que Jose le hizo una pregunta por si o por no a través de un dibujo:
La provodnitsa dijo que sí. Así que nos quedamos tranquilos. Yo seguí jugando con Ivancito y Jose se hizo amigo de un ruso que trabaja en la aduana en Naushki y que cada cincuenta palabras en ruso decía una en inglés.
Finalmente llegamos a Naushki. Teníamos todo preparado para saltar del tren apenas parara, yo me iba a quedar en el andén con las valijas intentando impedir que el tren se fuera sin nosotros y Jose era el encargado de comprar los boletos.
Y así lo hicimos. Infinita ansiedad, adrenalina pura. Yo vigilaba el tren sin sacarle los ojos de encima, hasta que vi que le desenganchaban la locomotora. Entonces me quedé tranquila, los vagones no se iban a ir a ningún lado.
A los 20 minutos lo veo a Jose que venia corriendo por la plataforma agitando victorioso los pasajes.
Resultó que en esta ciudad fronteriza rusa el tren para aproximadamente... 7 horas!! Después de las carcajadas de rigor nos dedicamos a identificar en que vagón íbamos a realizar el último trayecto del viaje. Resulto ser el internacional, más lujoso que el que nos tocó antes, pero lo teníamos que compartir con una pareja de suecos.
Salimos de la estación para pasear por la ciudad de Naushki, pero en la ciudad no hay nada más que algo de gente, algunas vacas y un almacén donde nos entretuvimos un rato buscando alimento para las próximas horas de tren.
La espera en Naushki se hizo interminable, los suecos son simpáticos, enseguida se pusieron a conversar con nosotros. Ella estaba muy contenta de finalmente poder hablar con alguien y entenderse, así que habló casi todo el tiempo.
Subieron al tren los de aduanas de Rusia y los de migraciones. Se llevaron nuestros pasaportes y una hora después los volvieron a traer sellados.
Los suecos nos enseñaron un juego de cartas. Comimos.
Finalmente arrancó el tren, todos felices y avanzamos por unos minutos y paramos en la ciudad fronteriza mongola!!! Aduanas de Mongolia, migraciones de Mongolia, se llevaron nuestros pasaportes, los sellaron, los volvieron a traer. Y después de otras cuatro horas de parada estábamos camino a Ulan Bator con hora estimada de llegada 6:30 am, así que todos a dormir temprano.
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