lunes, 3 de noviembre de 2008

Día 15 – Reserva Nacional Hustain Nuruu.

Después de desayunar seguimos un sendero por la ladera de una de las montañas que rodean el campamento. Desde arriba se podía ver todo el valle de río Orkhon.


En la cima un monumento honra a los tres imperios más grandes que se establecieron en el valle del río Orkhon, el de los Hunos, el Otomano y el de Genghis Khaan.




Pero monumentos, los hay para todos los gustos. Hace un tiempo, hubo en este lugar un monasterio. Los monjes que vivían en el solían, después de un tiempo, huir en busca de alguna mujer. Un monje preocupado por esta situación fue a consultar con un sabio que le dijo que el problema era que la montaña frente al monasterio tenía “forma de mujer” y que la solución era contrarrestar su efecto mediante el siguiente implemento:




Volvimos a la ruta y, después de unos kilómetros de asfalto, volvimos a saltar sobre una huella que se adentraba en la estepa. Tres horas más tarde llegamos a la Reserva Nacional Hustain Nuruu, un enorme parque nacional, hábitat natural del takhi, última especie de caballo salvaje y ancestro del actual caballo doméstico.

El takhi, descubierto a fines del siglo XIX, se extinguió en Mongolia en la década de 1960. Por suerte 53 ejemplares habían sido donados a principios del siglo XX a zoológicos en Rusia y en Hamburgo. En 1994 algunos ejemplares fueron reintroducidos en este parque nacional que hoy cuenta con más de doscientos.

Además de caballos takhi en el parque hay linces, lobos, zorros, ciervos, alces y marmotas.

Al llegar, mientras esperábamos el almuerzo vimos un documental sobre la flora y fauna del parque y las actividades que se llevan a cabo en la actualidad para preservar al caballo takhi y su hábitat.

Después del almuerzo fuimos a dar una vuelta por el parque y pudimos ver algunos ciervos y varios takhis.




Al anochecer nos refugiamos en nuestro ger, donde pasamos un rato seleccionando las piedras que juntamos en el desierto. Después de varias discusiones sobre la cantidad y el peso que estamos dispuestos a transportar, elegimos unas veinte: José dos, Vicky dieciocho. Pero las dos de José son enormes y pesadísimas, así que compensamos.

Después de comer jugamos anklebones y nos dormimos temprano.






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