miércoles, 12 de noviembre de 2008

Día 22 – Tren a Irkutks

Después de ir al supermercado a aprovisionarnos para el viaje en tren nos encontramos con Mugui que nos llevó a la estación de trenes.

Nuestro compañero de camarote, un holandés que vive en Rusia hace seis años, se presentó como misionero, profesor de idiomas y de marketing. Al instante lo apodamos “Flanders”. Excesivamente servicial nos hacía de intérprete (aún cuando no era necesario), nos daba consejos y nos ofreció hasta sus ojotas de goma para ir al baño. Estaba dispuesto a compartir todo menos la comida.

A la hora del almuerzo sacó de un bolso paquetes, paquetitos, tubos, bolsas y toda clase de recipientes donde tenía obsesiva y meticulosamente empaquetados toda clase de alimentos: pollo asado, bastoncitos de zanahoria y apio, carne, pan, salsas, especias y seis huevos duros!!! Todo esto para un viaje de un día.










Después de cruzar la frontera y de un meticuloso control del tren por parte de los rusos que incluyó perros olfateadores en cada vagón y el desarme del techo, finalmente nos relajamos y nos dispusimos a dormir, eran más de las dos de la mañana. Los ronquidos de “Flanders” dificultaron nuestro cometido.