Dormimos toda la mañana acunados por los movimientos del tren. Nos despertamos a la una del mediodía y un par de horas más tarde llegamos a Irkutks. En la estación nos estaba esperando Leonid, con quien vamos a viajar mañana a la isla Olkhon.
Nos llevó a nuestro hotel, Europa. Y pasamos lo que quedaba de la tarde intentando comprar un pasaje en avión de Irkutsk a Moscú para el día 11 de noviembre, y lo logramos!
Después de tanta comida mongola nos alegró saber que el restaurante de nuestro hotel es uno de los mejores de la ciudad. Pedimos sopas, ensaladas, papas y costillitas de cordero y fuimos felices.
Pero no todo lo que brilla es oro y a la hora de dormir descubrimos con horror que los colchones de resorte estaban vencidos y nos pasamos la noche esquivando pedazos de metal.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
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