miércoles, 19 de noviembre de 2008

Día 33 – San Petersburgo

Llegamos a las diez de la mañana bajo una llovizna persistente. Tomamos un taxi hasta el hotel. Emplazado a orillas del canal Moiky en unos de los rincones más lindos de la ciudad, el Hotel Pushka Inn fue antiguamente la casa de Alexander Pushkin.

Estábamos medio cansados del viaje en tren pero nos fuimos a recorrer un poco la ciudad que parece salida de un cuento.















Durante nuestro paseo, y cansados ya de usar siempre la misma ropa, aprovechamos para renovar nuestro vestuario.

Nos perdimos por la ciudad, literalmente. De repente apareció frente a nosotros la Iglesia del Salvador de la Sangre Derramada, inspirada en la de San Basilio.




El frío y el cansancio nos arrastraron a un café frente al canal Griboedova donde nos calentamos con unas ricas sopas al mejor estilo ruso.

A la noche fuimos a llevar la ropa a un lave-rap con cafetería. No había máquinas libres así que dejamos la ropa y nos dijeron que estaría lista en tres horas. Paseamos un rato y después de comer en un restaurant japonés volvimos a buscarla. Para nuestra sorpresa el lave-rap se había convertido en el café bar más concurrido de la ciudad, estaba atestado de turistas.

La mitad de nuestra ropa estaba lista y la otra mitad giraba en un secarropas demasiado cargado. Media hora más tarde decidimos llevarnos la ropa húmeda como estaba y la colgamos cual gitanos por toda la habitación del hotel.

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